La novia del perpilén 2017-03-31T12:00:02+00:00

Hace años, la gente que vivía en los cerros o cercanas a las playas al sur de la comuna de Pelluhue para comprar sus faltas o hacer un trámite en el pueblo tenía que viajar en carreta, a caballo o simplemente caminar y muchas veces atravesar los ríos.

Las casitas estaban diseminadas, distantes a kilómetros una de otra. Los vecinos se comunicaban durante las novenas, los bautizos, velorios, casamientos o en los mingacos de las faenas agrícolas.

En una de estas oportunidades se conocieron y enamoraron dos jóvenes de la comarca. El era de Canelillo y ella de Cardonal. Cuando decidieron casarse, la madre de la novia; que era una muchacha hermosa, rubia de ojos azules se opuso tenazmente a este enlace. Como la hija insistiera recibió la maldición de su progenitora. El día que subió en el caballo que le ofreció su novio para ir al Registro Civil; la Sra. llorando le dijo:

-“Con tu porfía te irás pero te juro, que jamás volverás”

La pareja contrajo matrimonio en Curanipe. Luego de la ceremonia, junto a los acompañantes celebraron con una paila marina y unas cuantas botellas de vino en un Restaurante. Muy contentos y cuando ya atardecía, los novios y la comitiva al lento paso de sus caballos y tomando los senderos cercanos a la playa iniciaron su regreso. El sol ya se escondía en el océano cuando llegaron a orillas del río Chovellén. La boca estaba cerrada, había aumentado el caudal y debían buscar un vaho donde fuera más fácil atravesar. Cuando las cabalgaduras alcanzaban la otra orilla y miran hacia atrás buscando los novios, ven con sorpresa que se hundían en las profundidades del río frente a la roca del Perpilén.

Se había cumplido la maldición. Desde entonces dicen, que en los veranos, a la hora del crepúsculo la hermosa novia reaparece, sentada en esta roca, espera que las sombras cubran totalmente el paisaje y envuelta en un fugaz resplandor se pierde en las aguas.