El Pozo de Oro 2017-03-31T11:59:13+00:00

Su madre contaba, que un torito con cachos de oro siempre se bañaba en el pozo del fondo de la quebrada. Es un lugar hermoso lleno de matorrales y flores silvestres. El agua viene de una cascada y corre por las piedras desde unos 30 metros de altura. El torito se lanza desde arriba y al caer se ilumina la montaña.

La presencia del animalito en el pozo, hacía que abundara la parición de vacunos en la zona, por lo que era muy codiciado y fueron muchos los que trataron infructuosamente de lacearlo, para tenerlo como amuleto de la suerte en su terruño. Vano intento, se decía que una noche los brujos se lo llevaron al río Santa Ana, camino a Constitución, donde también fue codiciado por los ambiciosos campesinos que querían aumentar su manada de animales gracias a los poderes del toro, por lo que de nuevo los malignos se lo llevaron más lejos. Esta vez el torito reapareció en un fundo de Caliboro por la ruta de los Conquistadores.

Se cuenta que el hacendado triplicó las pariciones de las vacas y se enriqueció con rapidez provocando la envidia de sus vecinos quienes también lucharon por reducir al torito con una laceada para disfrutar de sus poderes. Un día un campesino logró arrancarle un cacho y cuando corrió a cogerlo cegado por el brillo y pensando en el oro del que sería dueño, el cacho se volvió piedra.

A contar de entonces el torito desapareció. Después de algún tiempo un arriero, que venía de la Patagonia, contó que envuelto en una nube los brujos llevaron al torito a territorio Argentino, donde ha vivido para siempre. Por eso dijeron a los campesinos de Caliboro; que en ese país abunda carne.